Infórmate Hoy y Siempre

Infórmate Hoy y Siempre
Mostrando entradas con la etiqueta Anécdotas sobre Trujillo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Anécdotas sobre Trujillo. Mostrar todas las entradas

lunes, 27 de julio de 2015

Trujillo echa del país a gerente de Grenada Company


En 1943 el Estado dominicano y la empresa bananera norteamericana Grenada Company subscribieron un acuerdo para que ésta se estableciera en el país y se dedicara a la producción de banana en el noroestano pueblo de Manzanillo, en la provincia de Montecristi.

Puerto de Manzanillo

Cuando ya la empresa se había consolidado en la producción de guineo, Trujillo o “El Jefe,” como todos le apodaban en sus años de gobierno, decidió recomendar a un guardia maeño de nombre José Trinidad para trabajar en la Grenada.

 Trinidad había trabajado  varios años como vigilante de la residencia de María Martínez, primera dama de la nación,  cuando decidió pedirle a Trujillo la encomienda, cosa que el hombre fuerte de la nación no vaciló para concedérselo debido el  aprecio que los Trujillo le tenían.

Trujillo procedió a entregarle la recomendación, acto seguido por el viaje que el campesino cibaeño emprendió hacia Pepillo Salcedo donde se encontraba la oficina del gerente de la empresa, quien al recibir el encargo lo rechazó en forma de burla. Según Manuel de Jesús Javier García en “Mis 20 Años en el Palacio Nacional Junto a Trujillo y otros Gobernantes” (p. 89-93), el ejecutivo no sólo se mofó del campesino y la exhortación del jefe, sino que arrugó el papel  como en forma de desaire.

Ante acto tan desagradable, el maeño regresó a la capital dominicana para informarle a Trujillo de lo sucedido, reaccionando el jefe con una serenidad pasmosa, pero que en su interior era sacudido por un viento con característica de huracán.

Trujillo le recomendó a Trinidad ir a la salina de Montecristi, donde fue nombrado, y con mejor salario. Y el gerente de la Grenada fue notificado por el gobierno para que abandonara el país en menos de 24 horas, para lo cual Trujillo usó la siguiente expresión según cuenta Javier García: “Al gringo ese que vaya a estrujarle la cara a su mamá y a burlarse de su mujer, si es que tiene”.  

miércoles, 6 de marzo de 2013

Anécdotas curiosas sobre Trujillo

Anécdota I: "En el bar de Luis Morbán"



Rafael Leónidas Trujillo Molina

Rafael Leónidas Trujillo Molina (24 de octubre de 1891-30 de mayo de 1961) gobernó la República Dominicana con manos férreas durante 31 años y son muchas las historietas que se han contado en torno a su imponente figura. 

Es necesario decir que muchas de ellas sólo son frutos de la imaginación de sus adversarios, pero que muchas otras son tan veraces como saber que el mar es extenso y abismal.

Según cuenta Mario Read Vittini en su libro "Trujillo de cerca" (pág. 191-192), Trujillo se encontraba de visita en su natal San Cristóbal, en el Parque Central, y estaba acompañado de unos amigos y algunos oficiales del Ejército. De repente, Trujillo observa que en el bar de Luis Morbán, próximo al parque, hay una pelea y que un guardia lleva detenido a un ciudadano a un cuartel cercano a esa taberna. De inmediato, el Jefe envió a unos de sus contertulios para que indagara lo sucedido en el establecimiento de diversión, asunto resuelto cuando el emisario le informó que el soldado apresó al ciudadano porque después de algunos tragos profirió insultos en su contra. 

Trujillo, lleno de intriga, manda a buscar al guardia para que le explique lo acontecido en el bar, y el guardia le aclaró que el borracho había gritado: "abajo el tirano".

Ante tal declaración, Trujillo se ruborizó y llamando a uno de los oficiales que le acompañaban, ordenó que trancaran al guardia (lo metieran en la prisión).

Uno de los presentes y amigo del Jefe, sorprendido ante esa actitud, le preguntó sobre el porqué de la acción, y Trujillo le respondió: "anjá, y quién le ha dicho a ese pendejo que yo soy un tirano".

Trujillo era muy cauto en cuanto a lo que se podía decir y pensar de él. Por lo que cualquier persona podía pagar bien caro al no pensar como se iba a expresar en cuanto a él.